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jueves, 11 de junio de 2015

UNODC - Acerca de la penalización del uso de drogas


Tomado del programa Youth Initiative, de United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC).


Myth 4 – Punishing drug users will help to tackle the world drug problem

When looking what kind of response societies have on drug use, punishing drug users seems often to be a commonly adopted strategy for tackling with the multiple negative consequences that problematic drug use is causing for societies. 

Drug use has a serious impact on individual lives, not to mention the influence on security or economic development at the country level. Drug use is listed on the top of 20 risk factors compromising public health worldwide, and in the top 10 within the developed countries. To best protect the health of its citizens, the United Nations always encourage governments to see drug use as a public health issue. 

Other public health issues such as diabetes or mental health conditions are also not tackled by punishing the patients or blaming their parents. Similar to drug use, these health conditions are also affected by individuals own lifestyle choices among a broad range of other factors, such as genetics, family environment or the choices available to an individual in a given society and community. Why should drug use related disorders be any different from this? 

martes, 9 de junio de 2015

Legalidad, ilegalidad y tolerancia social


"Lo fundamental no está dado por la legalidad o no de la sustancia, sino que el punto que tenemos que interrogar es qué posición tiene la persona que consume. Digamos, para qué consume y por qué consume. Esa es la gran pregunta que cuando trabajamos en el campo del uso y del abuso de drogas tenemos que dejar siempre en el eje del debate: el sujeto, por qué una persona consume, por qué una persona necesita una sustancia para hacer más soportable su vida, por qué necesita determinada sustancia para cumplir un objetivo -que puede ser un objetivo impuesto por nuestras sociedades- porque la legalidad o la ilegalidad de la sustancia, lo que hace de última en nuestra sociedad es exponer a las personas a mayores riesgos o a mayores daños, porque cuando un consumo es clandestino, oculto, es porque está prohibido o porque pasa a ser mal visto por la sociedad"


Demasiada tolerancia social a las drogas legales pero muy peligrosas 

En Rosario se reciben muchas consultas en la Asociación de Reducción de Daños "por un chico que fumó marihuana, pero casi ninguna por personas con fuerte dependencia a psicofármacos", explica la titular de esa entidad, Silvia Inchaurraga. 

Disponible en http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/18-7590-2007-03-10.html

Un estudio publicado recientemente por la ONU asegura que el consumo de drogas lícitas está por sobrepasar al consumo de las drogas ilícitas. De esta aseveración, surge una pregunta: ¿Se podría decir que hay una necesidad dentro de la sociedad de consumir algún tipo de droga? "Y sí, porque en el fondo es esa la pregunta: qué es lo que lleva a las personas a resolver el malestar, la angustia, o incluso el dolor con estos objetos, que por ahí en la sociedad de consumo toma sus particularidades", respondió la titular de la Asociación de Reducción de Daños de Argentina (ARDA) en Rosario, Silvia Inchaurruaga, y explicó: "Lo que pasa es que el consumo de las drogas ilícitas, como siempre ha estado más demonizado, ha tenido siempre más visibilidad social. Lo otro está socialmente más aceptado, entonces no genera tantos temores, tanta estigmatización, tanta preocupación". Así, Inchaurruaga destacó que muchas de las consultas que recibe en la institución parten de la preocupación de amigos o familiares de alguien que quizás consumió ocasionalmente un cigarrillo de marihuana, "y sin embargo hay instaladas muchas veces en las familias una adicción a los psicofármacos que no genera mayor preocupación". De esta manera, se visualiza claramente que ­sean lícitas o ilícitas­ un alto porcentaje de la sociedad consume algún tipo de droga en busca de algo que facilite la tolerancia de la vida. En este sentido, la titular de ARDA explicó los motivos desde el psicoanálisis y la sociología: "Freud definía a las drogas como sustancias quitapenas que venían a intentar hacer más soportable lo insoportable, hablaba del dolor existencial, de lo insoportable de la finitud para el ser humano. Después desde la sociología hay explicaciones que también vienen a analizar cuál es el lugar que las drogas toman hoy en nuestra cultura: Humberto Eco hablaba de las drogas como objetos de la felicidad química, también en esta misma línea de intentar situar qué es lo que se busca con una sustancia, sea legal o ilegal; el sociólogo Gilles Lipovetsky habla de las prótesis narcisistas, es decir de lo que necesitan las personas para levantar la autoestima, para estar más completas en el sentido de tener lo que se espera que tengan en una sociedad". Precisamente, es en esto que se espera que se tenga, "adonde se ven las funciones que tienen las sustancias estimulantes en relación a la hiper­productividad, ya sean legales, como las anfetaminas, las pastillas que las personas pueden tomar para levantar su estado de ánimo; o sean las sustancias ilegales, como puede ser la cocaína, que también hay personas que la utilizan para poder mantener un alto ritmo y una productividad", afirmó Inchaurruaga, y aclaró que "todo esto es socialmente tolerado en tanto sea funcional a la producción, al trabajo". Entre otras cosas, una de las exigencias sociales que marcaba era "el culto a la belleza, a la delgadez, que lleva a un alto consumo de anorexígenos, y que no es visto como algo que también expone a riesgos y que también puede ser una adicción". En este sentido, cabe destacar que en la Argentina, sólo la provincia de Buenos Aires decretó la prohibición de "la fabricación, manipulación, comercialización, prescripción y uso de medicamentos industrializados o preparados magistrales conteniendo sustancias ansiolíticas, asociadas con sustancias simpaticolíticos y parasimpaticolíticos", y la prohibición de "la fabricación, manipulación, comercialización, prescripción y uso de medicamentos industrializados o preparados magistrales conteniendo sustancias anorexígenas, asociadas entre sí, o con sustancias ansiolíticas, diuréticas, hormonas, extractos hormonales, laxantes o también con cualquier otra sustancia medicamentosa", basándose en una resolución de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que determina que "...el uso de asociaciones de ansiolíticos con sustancias simpaticolíticos y parasinpaticolíticos causan grave riesgo a la salud humana..." al igual que "... el uso de asociaciones de anorexígenos con sustancias ansiolíticas, diuréticas, hormonas, extractos hormonales, laxantes u otra sustancia medicamentosa...". Pero volviendo a la función socialmente productiva de estas sustancias, Inchaurruaga aseguró que tampoco son vistos los riesgos que puede acarrear el consumo de sustancias estimulantes "cuando están asociadas a una super­inserción laboral, una hiper­productividad, un hiper­rendimiento, y sí escandaliza cuando este consumo ­sea adictivo o sea por la vía recreativa­ está más asociado a algo que no tiene que ver con la inserción social­laboral, sino que es cuando el consumo de drogas mismo los excluye, que es algo más asociado a las drogas de la pobreza, de los sectores marginales, más asociado a lo que se conoce como las sustancias visionarias, las sustancias que las personas consumen no para hacer otras cosas sino por el propio consumo en sí mismo, sea por que les da placer, sea como medio para el autoconocimiento o lo que sea, cuando hablamos de alusinógenos o de alguna otra sustancia en este sentido". De esta manera, en relación a las diferencias entre el consumo de drogas legales o ilegales, la titular de ARDA aseguró que "lo fundamental no está dado por la legalidad o no de la sustancia, sino que el punto que tenemos que interrogar es qué posición tiene la persona que consume. Digamos, para qué consume y por qué consume. Esa es la gran pregunta que cuando trabajamos en el campo del uso y del abuso de drogas tenemos que dejar siempre en el eje del debate: el sujeto, por qué una persona consume, por qué una persona necesita una sustancia para hacer más soportable su vida, por qué necesita determinada sustancia para cumplir un objetivo ­que puede ser un objetivo impuesto por nuestras sociedades­ porque la legalidad o la ilegalidad de la sustancia, lo que hace de última en nuestra sociedad es exponer a las personas a mayores riesgos o a mayores daños, porque cuando un consumo es clandestino, oculto, es porque está prohibido o porque pasa a ser mal visto por la sociedad", y ejemplificó: "El consumo de sustancias para adelgazar, que en determinadas épocas han aparecido señales de alarma, hay momentos en que eso parece ser absorbido por la moda o por este ideal de belleza que parece ser mayor que el ideal de la salud". "En este sentido ­continuó­ el efecto que tiene la ilegalidad son dos cuestiones claves: una es la clandestinidad, tener que consumir ocultándose, sin pedir la información necesaria sobre qué se consume y cuáles son los riesgos; y después el tema de la prohibición que tiene un efecto potenciador de todos los riesgos y todos los daños, porque que una sustancia sea ilegal significa que una persona puede ir a prisión por su consumo". Así, en relación a la penalización de la tenencia de drogas para consumo personal en la Argentina, Inchaurruaga destacó que "marca la diferencia entre lo que le puede pasar a un joven usuario ocasional de marihuana o a un adicto a la cocaína, que puede tener una pena de prisión o puede ser obligado a internarse en una institución para su tratamiento, y la diferencia de una persona que consume una sustancia socialmente tolerada que puede producir tanto o más daño que aquella, como por ejemplo el alcohol. Entonces esa persona no va a estar expuesta a todos esos riesgos y daños que le expone el sistema penal, pero sí va a estar expuesto a los mismos o mayores daños en relación a cómo va a estar expuesta su salud". Justamente, remarcó, "el alcohol es una sustancia que produce una adicción no sólo psíquica sino también física, y que expone a muchísimos riesgos. Es una de las principales causas de muerte en nuestro país, sin embargo el hecho de ser una sustancia legal marca estas diferencias, que muchas tienen que ver con la percepción social que tiene una cultura en un momento determinado". Informe: Paula Kearney.

Las drogas ¿se despenalizan?

Por Eva Giberti. Publicado en Pagina 12, 18 de marzo de 2008.

Durante los primeros tres días arreciaron los llamados telefónicos para buscar información acerca de “la despenalización de la droga”.

Con esa frase se grabaron múltiples mensajes en mi contestador, debido a mi participación en  el Comité Científico Asesor en Control de Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja.
La expresión “despenalización de la droga” evidencia cómo el imaginario social conduce a quienes leen y escuchan una noticia, a quedar capturados por una idea ajena al contenido de la información. Los medios de comunicación publicaron con claridad que se trata de lograr la despenalización de quienes consumen sustancias  conocidas como “drogas”
Lo cual constituye un proceso distante de esa imagen, instalada en determinados sectores de la sociedad que temen la “despenalización de  la droga”, descontando que si de eso modo sucediera, desembocaríamos en un caos ético  y social.
¿Puede penalizarse y luego despenalizarse una sustancia? ¿A qué denominamos droga? La respuesta formal: “Todo el mundo lo sabe…la juventud está arrasada por ese flagelo…”
Cuando se afirma que hay algo “que todo el mundo sabe” se  repite uno de los prejuicios clásicos del imaginario social: ese “todos” es lo suficientemente abarcativo como para resulte imposible responsabilizar a alguien concreto por dicha afirmación.
Estamos frente a un proyecto destinado a cuidar de quienes avanzan en el consumo de sustancias que podrían dañarlos, o que ya los han dañado, aportándoles los medios para contribuir a su mejoría o “salida” de su situación.
Un principio fundamental para trabajar en serio con ellos, reside en  aislarlos de cualquier intervención policial y desactivar la legislación  dogmática y  persecutoria que transformó el consumo personal en un delito
Al respecto, los técnicos en Derecho que forman la Comisión han sistematizado declaraciones que ponen de manifiesto no solo la inutilidad de las detenciones a cargo de la policía sino la violencia que las mismas significan para el trato con quienes están necesitando otra índole de acompañamiento.
Era necesario  decidir una política nacional abarcativa que comprometa a las instituciones que se ocupan de la salud, de la vida psíquica de quienes no logran zafar del consumo indebido, además de los imprescindibles aportes de personal idóneo en materia creatividad, laborterapia, técnicas dramáticas  y teatrales que acompañan las prácticas de rehabilitación En este nivel es donde nos movemos los profesionales del  denominado Mundo Psi y también los médicos. Mientras los expertos en leyes  describen  qué es lo que hay que evitar: judicializar a la persona que consume, nosotros, que transcurrimos horas al lado de esas personas, somos quienes  podemos reconocer la ferocidad del efecto de una legislación brutal en el ya vulnerable psiquismo de quien recurrió a “las drogas”


El pharmakon y los venenos
Alguna vez alguien, discutiendo el tema comentó: “Si se despenaliza la droga los jóvenes se van a volcar en ella…”
Los jóvenes, en realidad, están haciendo otras cosas, tratando de estudiar y de buscar trabajo. (Algunos creen que solo se ocupan de delinquir y haraganear, lo que ya constituye una definición de quienes piensan de este modo) Por su parte un segmento de adolescentes estrujados psíquicamente por  la necesidad de ser admirados y de formar parte de grupos “de avanzada”, se sumergen en baldes repletos con  basuras alcohólicas  cuyo consumo  suele conducirlos al coma alcohólico. Alcanza con hablar con los colegas que trabajan en las guardias de los hospitales durante los fines de semana.
¿Hay que penalizar al alcohol? La pregunta resulta tan absurda como la afirmación  que reza: “despenalizar la droga”.
“Pero no va  a negar que la droga es veneno”. Interesante el perfil cultural de quien lo afirma. Droga es una palabra de origen latino que se empezó a utilizar con ese significado en 1582 e inicialmente en los años 1220 a 1250 se escribía “avenino”
Ese significado funciona conjuntamente con la expresión que los griegos socráticos y los latinos denominaban  pharmakon, sustancia que es capaz de matary de curar. Palabra de la cual derivan farmacia y farmacopea, de manera que no es tan sencillo mantener una sola interpretación malevolente de la palabra; de allí que se utiliza la expresión sustancias y no “drogas “cuando queremos pensar cuidadosamente.


La encerrona semántica
¿Cómo se supone que podría condenar y sancionar una sustancia?
¡Ah no!!” Pero se entiende que no se refiere a sancionar a la droga sino a la gente que la vende y a quien la consume…” Esa es la trampa que permitió la creación de una legislación represiva  destinada a convertir en  personas castigadas a quienes por algún motivo  eligieron un arriesgado “alivio” en el uso de sustancias
Al generalizar el sentido de la palabra “droga” ,utilizada de manera incorrecta en realidad se apunta a sancionar a los consumidores, pero sin decirlo abiertamente, escamoteando el afán de encontrar un chivo expiatorio para justiciar y explicar determinados problemas y peligros sociales. Caracterizar a un consumidor como sujeto que amerita ser castigado es lo mismo que decirle: “Te sancionamos porque sos la representación del delito y del peligro social.  Sabemos que para ordenar esta sociedad corrupta, en la cual, además, todos somos víctimas de la inseguridad lo mejor es meterte preso  o marcarte con una sanción jurídica para que tengas miedo, vergüenza y se te reconozca culpable, partícipe voluntario de la destrucción de las buenas costumbres”. “Judicializándote tendrás que asumir tu culpabilidad y pecado y darte cuenta que sos un vicioso, diferente de nosotros que no usamos drogas; ustedes, los drogadictos  han estropeado a esta sociedad que entre todos tratamos de construir”
Plantearlo tan claramente evidenciaría la perversidad-necesidad de dañar al otro- de quien de este modo lo piensa y lo siente. Como manera de encubrir la necesidad de encontrar a alguien responsable por determinados transgresiones y delitos, la”droga”aporta el argumento mayor para desembarcarse de las propias responsabilidades  sociales. Proyectar en quien consume sustancias, cualquiera que ella sea, la maldad del mundo e intentar subsanarla mediante una legislación  que ha demostrado su fracaso, reclamaba una apertura ajena a la hipocresía cotidiana y admitir que aquellos cuya patología psíquica los ha conducido a buscar  sustancias,  engañados acerca de las  ventajas que obtendrían constituyen un núcleo de responsabilidad social. Corresponde empezar por estudiar esa patología, o esa desesperación existencial o la búsqueda coyuntural de placer.
Quienes disponen de dinero eluden el circuito de los excluidos, porque los servicios públicos existentes para  la atención de los necesitados de acompañamiento no alcanzan para atenderlos


La formación profesional
Tema que reclama la participación   por parte de las universidades en la formación de personal capacitado; además de contar con los presupuestos que permitan los, eludiendo los ad-honorem  que se instituyen como excesos  crónicos en nuestras instituciones. (Aun contando con el beneplácito generoso de los colegas).
Se trata de terminar con el mandato legal que se instala como dispositivo sancionador contra quien debe ser acompañado por  rostros ajenos al perfil judicial y policiaco. Cuando quien consume se convierte en mero destinatario de normas legales y administrativas y pierde su calidad de sujeto necesitado de una escucha abierta, en lugar de lo cual se transforma en quien debe responder a un interrogatorio, las intervenciones legales se torna hipócritas. El reino de derecho termina definiéndose por el poder de controlar la intimidad de los ciudadanos con el propósito de sentenciarlos.
Los técnicos  que esta Comisión se ocupan de las pautas del  derecho han  respondido con claridad. Quienes estamos en contacto cotidiano con quienes demandan ayuda para desbaratar su necesidad de consumir  sabemos que el proyecto actual  que cumple una función preventiva y asistencial temprana,   no ignora la gravedad del daño que las sobredosis y el hábito pueden producir  en quienes, antes de  recurrir a “la droga” fragilizaron sus recursos psíquicos-probablemente también  padecieron exclusiones diversas- y quedaron expuestos al uso erróneo del pharmakon.

lunes, 9 de febrero de 2015

La Despenalización, la Legalización y la Ley de Drogas.

La Despenalización, la Legalización y la Ley de Drogas.

Desde la Cooperativa de Trabajo “Margen”, integrada por trabajadores y profesionales que nos desempeñamos en el ámbito de las políticas públicas, sociales, de salud, salud mental y en espacios académicos y ante las discusiones actuales en torno a los proyectos sobre despenalización del consumo de algunas drogas para uso personal, queremos decir:

1. En estos días de debate han aparecido distintas posiciones. Resulta necesario tratar de acceder a los motivos que sustentan las distintas posturas y así intentar establecer un puente que permita –a través del dialogo y debateacercar posiciones cuando esto fuera posible.  Los distintos proyectos de despenalización del uso de drogas para consumo personal han sido presentados, en algunos casos, a través de los medios de comunicación, con imágenes que aludían a la legalización de las distintas sustancias: plantaciones de marihuana, distintas marchas por la legalización y el uso indistinto tanto por parte de periodistas como de opinadores de los términos despenalización y legalización. Todo este montaje discursivo, ha sido presentado con un fuerte tono emocional, en donde no faltaron gritos, insultos y descalificaciones. No parecen ser estos los mejores escenarios para pensar, intercambiar y reflexionar acerca de los efectos y consecuencias de la aplicación de una ley que puede modificar radicalmente la construcción de subjetividad de los usuarios y consumidores de drogas, al punto de que dejen de ser tratados como delincuentes y generar un cambio relevante en las representaciones sociales en este tema.

2. Queremos expresar que no hay ingenuidad en esta confusión entre despenalización y legalización. Ladespenalización alude a “sacar” a los usuarios del ámbito penal y la represión y que el Estado, en todos sus niveles, intervenga activamente a través de políticas sociales integrales y de salud, ocupándose de las personas que así lo necesiten. En estos tiempos de debate, se ha producido una construcción de la categoría de consumidor de drogas a la manera de un colectivo homogéneo, que diluye todas las diferencias: en tipos de uso, clase social, motivaciones para el consumo, tipo de drogas, experiencias vitales, lugar de residencia, sentidos asociados al consumo, modos de obtener las sustancias, etc. De este modo, aparecen homogeneizadas situaciones personales y sociales que poseen su propia singularidad, igualándose a quienes luchan por su derecho individual a llevar adelante un consumo que podemos llamar “recreativo” y a tener sus propias plantas de cannabis para consumo personal, con personas que padecen situaciones de consumo problemático de sustancias en el marco de una situación de indigencia y vulnerabilidad, de pobreza extrema, en donde ese consumo se ancla en un cuerpo muchas veces arrasado y en un contexto de escaso lazo social como consecuencia de años de políticas neoliberales.
3.-Desde el colectivo Margen queremos aportar a este debate distinguiendo algunas cuestiones:
- Ninguno de los proyectos de despenalización fue presentado como la única y verdadera solución al problema de las adicciones. El consumo problemático de drogas no se resuelve con una ley y menos aún con la ley actual que iguala consumidor a delincuente.
- No solo a través de la justicia se accede a la asistencia, lejos de tomar  esto como la única respuesta al problema, debemos justamente redoblar esfuerzos para que no se penalice una problemática ligada a la salud y se amplíe la respuesta terapéutica así como la profundización de las políticas sociales actuales que estén orientadas a la superación de la situación de vulnerabilidad social de estas poblaciones.

4.- Por lo expuesto consideramos:
- Que la salud es un derecho de todos y de ningún modo puede ser concebida como un castigo: los motivos por los que alguien consume son distintos de los motivos por los que alguien delinque, por tanto un uso problemático de sustancias debe ser abordado desde el sistema de salud, no desde el sistema judicial.
-Que desde el 2010 se encuentra en vigencia la Ley de Salud Mental y Adicciones (Ley 26.657) que enmarca diferentes derechos y que fundamentalmente promueve que los usuarios deben ser escuchados y
respetados en lo que concierne a sus actos privados y a los tratamientos que quieran realizar, privilegiando la atención en dispositivos comunitarios.
-Que la futura ley que surja del trabajo actual redunde en un mayor compromiso de las distintas áreas del Estado y la sociedad civil en el impulso y consolidación de políticas en materia de prevención y asistencia como respuesta al tema.
-Que estos debates hay que ubicarlos en un contexto donde nuestro país se ha vuelto más inclusivo y democrático y ha garantizado derechos antes inexistentes.

Desde el colectivo Margen nos proponemos seguir participando y comprometiéndonos en ellos.

Firmas:

Alfredo Juan Manuel Carballeda
Silvia Gianni
Constanza Canali
Patricia De Marco
Marcela Raiden
Brenda Maier
Lorena Agemian
Guillermina González
Adriana Vilarnovo
Nicolás Rivas
Juan Manuel Díaz Tetamanti