Mostrando entradas con la etiqueta Gianni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gianni. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2015

Demanda y estrategias de intervención en prevención


Por:  Lic. Silvia Mónica Gianni. * (Datos sobre la autora)
Ponencia en PRIMERAS JORNADAS DE TRABAJO SOCIAL DEL CE.NA.RE.SO.
Publicado en:  Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales  - Edición electrónica.  Edición N° 23 - primavera 2001



Cuando se habla de la problemática del consumo de sustancias tóxicas, escuchamos por un lado que éste “es un problema complejo”, de muy difícil abordaje, que requiere la concurrencia de múltiples disciplinas y actores, compromiso militante... Justifica un “día Internacional de lucha contra la drogadicción”... Paradójicamente, aparece una cuestión reduccionista en donde desde todos los lugares y cualquier lugar se da una respuesta acerca de causas y soluciones a este problema.Así, escuchamos que el deporte seria una vacuna eficaz contra el consumo de drogas; compañías de recolección de residuos nos anuncian como campaña preventiva que “la droga es basura”; carteles de bienvenida al conurbano bonaerense apelan a la voluntad de los jóvenes pidiendo “decile sí a la vida, no a la droga”; distintas instituciones se unieron para organizar marchas con velas en el día internacional mencionado, para que no haya mas drogas.
Da la sensación de que se pendulara, sin solución de continuidad, entre el “nada se puede” y el “todo vale”. Obviamente esta presentación no pretende sumarse a afirmaciones, certezas, recetas y demás.
Humildemente intentaría desandar algunas premisas dadas como ciertas, ensayar algunas ideas y, fundamentalmente, propiciar un espacio en donde la práctica tenga un lugar privilegiado que alumbre nuestra posibilidad de conceptualizar.
Hay una constelación de expectativas que se tienen respecto de la prevención que debemos atravesar y reformular a la hora de iniciar un proceso.
Así, la mayoría de las veces, se espera de nosotros la propuesta de una actividad masiva, informativa, que implique una apelación moral a la modificación de una conducta. Por ello, una forma de comenzar a elaborar una aproximación conceptual sobre este tema puede ser la de analizar la demanda, dado que, del tratamiento que demos a esta demanda, dependerán los resultados de nuestro trabajo.

Podemos decir de otro modo que, de la caracterización que hagamos del problema planteado por las instituciones que nos consultan , devendrán los qué hacer, con quienes, dónde, cuándo, por qué, para qué, etc.
Recibimos consultas que reflejan diferentes niveles de trabajo, discusión, elaboración previos.
Así, podemos clasificar, a los fines de hacer más operativa la transmisión de conceptos, de este modo los diferentes tipos de demanda en la primera entrevista:


  • Miembros de Instituciones (escolares, barriales, políticas, culturales), que llegan solicitando un encuentro para otros (alumnos, jóvenes del barrio, afiliados) a los fines de dar a conocer lo peligroso de consumir sustancias tóxicas y apelar a su voluntad, para que puedan negarse a tener estas experiencias.
  • Demanda sobre situaciones concretas dentro de una institución, barrio, etc. en donde el monto de preocupación, ansiedad y hasta angustia de quienes consultan aparece más claramente y el pedido se refiere a una “capacitación” a los fines de “detectar”, “saber como tratar” “qué decir”, etc.
  • Otro conjunto de experiencias se ubican en un pedido de orientación, donde se haga un tratamiento de la cuestión que aparece denunciada con el consumo de drogas.

Estos diferentes niveles no tienen entre sí una relación sincrónica ni secuencial, sino que, algunas veces, a partir de una demanda que podemos ubicar en este 1° nivel en la primera entrevista, se pueden desplegar cuestiones que, al finalizar la entrevista están en el nivel de la orientación o, dentro de la misma institución, se trabaja con un grupo en un nivel y con otro en otro.
Otras veces será necesario responder parcialmente a un pedido para que algo pueda ser escuchado y modificado.
Y así como vemos que muchas familias que no habían consultado antes por otras señales de dificultades, sí lo hacen al aparecer el consumo de drogas, en el caso de las instituciones, grupos de vecinos, etc., esta situación de consumo sirve como punto de partida y pretexto de reunión para preguntarse sobre otras cuestiones muy relevantes, pero mas difíciles de abordar directamente (muertes, violencia, hambre). A continuación, y a los fines de aclarar conceptos, les propongo que trabajemos sobre un cuadro y algunas experiencias:
  • ¿Cómo llega la demanda?La mayoría de las veces, las personas que solicitan la participación de un servicio de prevención, lo hacen con un pedido muy concreto: “Necesitamos un taller sobre prevención para docentes del turno mañana en fecha destinada a formación docente. Tenemos 2 horas para trabajar este tema, dado que las otras dos horas las necesitamos para cuestiones internas”, decía un director de escuela en un llamado telefónico.
    Esto nos hace pensar que en esa Institución ya se ha hecho un diagnóstico de situación y se ha evaluado qué es lo necesario para dar respuesta a la misma, entonces se hecha mano a un recurso para responder a aquello que evaluó esa Institución. No es este pedido una invitación a investigar juntos un problema.
    A veces recibimos los pedidos por parte de terceros que funcionan como adelantados, no llegan por estar preocupados, sino que son enviados para tener datos formales de la Institución, que les permitan hacer un cuadro de situación previo a la actividad (horarios, fechas posibles, condiciones) (“vengo yo porque vivo cerca”, “yo puedo salir de mi trabajo sin problemas”).
    Me parece interesante incluir en este punto algunas ideas, experiencias, sobre los que no llegan a las instituciones. Habitualmente aparece una situación de encrucijada para los profesionales de la salud: “nada se puede hacer si no llegan a las Instituciones” o “salir a buscarlos allí donde ellos están”. La idea en esta presentación es la de incluir una tercera posibilidad, que alude a encontrar la llave a partir de una demanda comunitaria con la que sí podemos encontrarnos.
  • QuiénesCuando hablamos de personas preocupadas, es importante señalar que nos referimos a aquellos que tienen un nivel de compromiso con la situación, se sienten involucrados, preocupados, creen que tienen que hacer algo. Esto no tiene ninguna relación con el lugar que ocupan en la Institución de la que provienen, ni jerárquico, ni funcional.
    Así, al hablar de representantes no nos referimos a las personas que tienen responsabilidad institucional, sino a aquellos que provienen de una institución o comunidad y están preocupados por lo que allí ocurre, y quieren pensar, hacer algo en relación a su preocupación.
    Creo que este punto es de suma importancia. Por un lado hay un discurso que alude a una necesidad de cosa total, completa, en donde se dice “en este tema tienen que estar todos” “si no estamos todos nada se puede hacer”, y la experiencia no dice eso, sino que sólo pueden modificar una situación quienes se sienten involucrados, comprometidos con ella.
    Por otro lado se puede confundir el lugar jerárquico con el referente institucional “si la dirección de la escuela no está presente nada se puede hacer” “hay que comprometer a la conducción de la junta vecinal”. En donde se comienza por el final, dado que muchas veces, la consecuencia de un trabajo institucional es el compromiso o cambio de actitud o de lugar de quienes conducen esa institución y no la condición para comenzar.
    Por supuesto que es de mejor pronóstico cualquier trabajo en cualquier ámbito en donde la mayor parte de las personas estén motivadas, preocupadas, escuchen las dificultades que aparecen en el lugar donde viven o trabajan.
    Pero cuando una Institución, barrio etc. consulta porque hay consumo de drogas en su lugar, va de suyo que este consumo indica alguna cuestión a trabajar.

    Más allá de las dificultades individuales de quien o quienes protagonizan un episodio de consumo de drogas, la elección del lugar y situación no es aleatoria.
    El consumo de drogas no es un hecho solitario, necesariamente apela a otro que acuse recibo de ese llamado, y como tal, resulta altamente eficaz. Por ello, a poco de empezar a andar, convocados por el problema del uso de drogas, nos encontraremos con un hilo conductor que nos señale que cosas son las que, constituyendo un problema para un grupo, una institución o una comunidad, aparecen encandiladas por la aparición de sustancias tóxicas.

    Cuando recibimos a una directora de escuela preocupada por el consumo de drogas en su Institución, escuchamos también a alguien que se pregunta por las dificultades que tiene a diario en el ejercicio de su función, y pide ayuda y sostén para dar una respuesta cabal desde ese lugar.
    En el punto anterior mencionaba esta idea de qué hacer con quienes no se acercan a las instituciones y como encontrar esa llave que permita un encuentro.

    En principio, estas preguntas me las hice a partir de reconocer posibilidades y límites de la institución donde trabajo, en tanto institución pública, monovalente, especializada en tratamiento y prevención de la drogadicción, por lo tanto, estas preguntas no aparecen por cuestionar estrategias de encuentro entre grupos poblacionales e instituciones, como pueden ser operadores de calle, etc., sino a partir de una lectura de lo complejo de la configuración de esta institución en particular, con la singular problemática que atiende, que tiene la característica, esta problemática, de ser mas convocante que otras (que el alcoholismo, el mal de chagas, la problemática de los niños de la calle), genera mas rápidamente un involucrarse en los otros, con la consiguiente compulsión a hacer algo y rápido.
    En este marco, y hechas estas aclaraciones, me refiero q vecinos que consultan por una preocupación respecto del consumo de drogas de chicos de su barrio. Hablan de los chicos de la esquina. Aquellos que se juntan a tomar cerveza, fumar marihuana o inyectarse, según sea la realidad de la comunidad de donde provienen.
    Así como hay familias que nos consultan cuando sienten un olor extraño en la habitación de sus hijos, o encuentran objetos desconocidos y otras lo hacen cuando no pueden evitar que sus hijos se inyecten en el baño, los grupos poblacionales tienen diferentes niveles de alarma y posibilidades de respuesta, que tienen un correlato con niveles de alarma y respuesta en otras situaciones de su vida comunitaria: ¿Cómo reaccionan ante los atropellos policiales? ¿cómo es la relación con las instituciones que representan al estado en la comunidad: escuela, centros de salud? ¿de participación? ¿de sometimiento? ¿cómo se manejan ante los problemas de los vecinos? ¿cómo consiguieron su tierra o vivienda? ¿sienten vergüenza u orgullo de su experiencia colectiva? ¿sus instituciones los representan? Cualquier parecido entre las respuestas a estas preguntas de la dimensión barrial a la nacional es pura coincidencia.
    Entonces, me gustaría aclarar un poco más acerca de esa cuestión de la demanda, que posibilita un trabajo en común y en donde el tratamiento que le demos a esta será la clave para responder a las preguntas de ¿con quiénes trabajar? ¿qué? ¿cómo? ¿para qué? ¿dónde?.
    Estas personas que llegan a consulta son en general vecinos, en su mayoría mujeres preocupados. Cuando estas personas nos convocan, traen una pregunta que será la llave de todo lo que pueda desplegarse después ¿ qué nos paso? ¿cómo, cuando cortamos lazos con estos chicos que hoy nos roban, nos intimidan, nos asustan y ayer jugaban en mi patio?
    Esta pregunta apunta a un cuerpo social fragmentado, que contiene y trasciende las experiencias comunitarias. Es un grupo al que quieren ayudar y del que se quieren cuidar. Hijos de ellas o amigos de sus hijos, no es una consulta como madres o como vecinas: madres vecinas/vecinas madres.

    En mi experiencia no me ha sucedido que esta forma de consulta la hagan dirigentes comunitarios de organizaciones como juntas vecinales, locales partidarios, punteros, etc. En estos últimos, los pedidos tiene mas que ver con un evento, una charla, pero no llegan con estas profundas preguntas, esta sensación de impotencia, inermidad. Por lo que este concepto de líderes a los que habría que detectar, no aparece como vía de comienzo de un proceso. Sí es esperable que en algún momento de este proceso, haya una intersección entre los grupos que inicialmente demandan en relación al consumo de drogas en su barrio y quienes conocen, aglutinan, organizan movimientos que tienen que ver con los derechos de los pobladores, la organización de sus luchas, etc.
    “Nuestro problema es el consumo de drogas”, decían los pobladores de una “villa miseria” del GBA. Un barrio donde la mayor parte de la población tiene las necesidades básicas insatisfechas, estando por debajo de la línea oficial de pobreza, donde la violencia social y policial se lleva cada semana la vida de los mas jóvenes, en donde los mismos señalados como violentos son las víctimas de la violencia propia y ajena.
    No son los chicos del barrio, hijos del barrio, que están desenganchados de todo proyecto y en una esquina denuncian todo su malestar quienes se van a acercar a una propuesta de una “Institución especializada”. Porque ellos denuncian, no piden “tratamiento”. Los que se movilizan “por ellos”, en realidad por lo que ellos movilizan en quienes consultan, son los que pueden destrabar, traducir, reformular esto que aparece ubicado en el consumo de drogas.
    Y así, serán quienes, a partir de arribar a un diagnóstico de su propia situación, puedan establecer una serie de problemas, jerarquizarlos, relacionarlos con los actores necesarios para transitar su tratamiento, discriminar cuales están en la orbita de su familia, su cuadra, su manzana, su barrio, municipio, provincia, país.
    Por eso, creo en una prevención que escuche, mas que decir. Porque en la medida que escucha puede atender aquello que aparece denunciado por el consumo de drogas. En tanto “diga”, obturará la posibilidad de trabajar sobre lo que realmente importa.

Por último, quisiera a partir de dos citas incluir la cuestión del rol del Estado:
Dice Heinz Dieterich Steffan:
“…El camino a la barbarie en la convivencia humana se abre cuando el estado se vuelve autoritario “absorbiendo” la sociedad civil o cuando pierde sus funciones civilizadoras, convirtiéndose en simple complemento ejecutor de una instancia superior, como el Mercado”Y Pierre Bourdieu: 
«…No se puede jugar con la ley de la conservación de la violencia: toda la violencia se paga y, por ejemplo, la violencia estructural ejercida por los mercados financieros, en la forma de despidos, pérdida de seguridad, etc. se ve equiparada, más tarde o más temprano, en forma de suicidios, crimen y delincuencia, adicción a las drogas, alcoholismo, un sinnúmero de pequeños y grandes actos de violencia cotidiana.

La Despenalización, la Legalización y la Ley de Drogas.

La Despenalización, la Legalización y la Ley de Drogas.

Desde la Cooperativa de Trabajo “Margen”, integrada por trabajadores y profesionales que nos desempeñamos en el ámbito de las políticas públicas, sociales, de salud, salud mental y en espacios académicos y ante las discusiones actuales en torno a los proyectos sobre despenalización del consumo de algunas drogas para uso personal, queremos decir:

1. En estos días de debate han aparecido distintas posiciones. Resulta necesario tratar de acceder a los motivos que sustentan las distintas posturas y así intentar establecer un puente que permita –a través del dialogo y debateacercar posiciones cuando esto fuera posible.  Los distintos proyectos de despenalización del uso de drogas para consumo personal han sido presentados, en algunos casos, a través de los medios de comunicación, con imágenes que aludían a la legalización de las distintas sustancias: plantaciones de marihuana, distintas marchas por la legalización y el uso indistinto tanto por parte de periodistas como de opinadores de los términos despenalización y legalización. Todo este montaje discursivo, ha sido presentado con un fuerte tono emocional, en donde no faltaron gritos, insultos y descalificaciones. No parecen ser estos los mejores escenarios para pensar, intercambiar y reflexionar acerca de los efectos y consecuencias de la aplicación de una ley que puede modificar radicalmente la construcción de subjetividad de los usuarios y consumidores de drogas, al punto de que dejen de ser tratados como delincuentes y generar un cambio relevante en las representaciones sociales en este tema.

2. Queremos expresar que no hay ingenuidad en esta confusión entre despenalización y legalización. Ladespenalización alude a “sacar” a los usuarios del ámbito penal y la represión y que el Estado, en todos sus niveles, intervenga activamente a través de políticas sociales integrales y de salud, ocupándose de las personas que así lo necesiten. En estos tiempos de debate, se ha producido una construcción de la categoría de consumidor de drogas a la manera de un colectivo homogéneo, que diluye todas las diferencias: en tipos de uso, clase social, motivaciones para el consumo, tipo de drogas, experiencias vitales, lugar de residencia, sentidos asociados al consumo, modos de obtener las sustancias, etc. De este modo, aparecen homogeneizadas situaciones personales y sociales que poseen su propia singularidad, igualándose a quienes luchan por su derecho individual a llevar adelante un consumo que podemos llamar “recreativo” y a tener sus propias plantas de cannabis para consumo personal, con personas que padecen situaciones de consumo problemático de sustancias en el marco de una situación de indigencia y vulnerabilidad, de pobreza extrema, en donde ese consumo se ancla en un cuerpo muchas veces arrasado y en un contexto de escaso lazo social como consecuencia de años de políticas neoliberales.
3.-Desde el colectivo Margen queremos aportar a este debate distinguiendo algunas cuestiones:
- Ninguno de los proyectos de despenalización fue presentado como la única y verdadera solución al problema de las adicciones. El consumo problemático de drogas no se resuelve con una ley y menos aún con la ley actual que iguala consumidor a delincuente.
- No solo a través de la justicia se accede a la asistencia, lejos de tomar  esto como la única respuesta al problema, debemos justamente redoblar esfuerzos para que no se penalice una problemática ligada a la salud y se amplíe la respuesta terapéutica así como la profundización de las políticas sociales actuales que estén orientadas a la superación de la situación de vulnerabilidad social de estas poblaciones.

4.- Por lo expuesto consideramos:
- Que la salud es un derecho de todos y de ningún modo puede ser concebida como un castigo: los motivos por los que alguien consume son distintos de los motivos por los que alguien delinque, por tanto un uso problemático de sustancias debe ser abordado desde el sistema de salud, no desde el sistema judicial.
-Que desde el 2010 se encuentra en vigencia la Ley de Salud Mental y Adicciones (Ley 26.657) que enmarca diferentes derechos y que fundamentalmente promueve que los usuarios deben ser escuchados y
respetados en lo que concierne a sus actos privados y a los tratamientos que quieran realizar, privilegiando la atención en dispositivos comunitarios.
-Que la futura ley que surja del trabajo actual redunde en un mayor compromiso de las distintas áreas del Estado y la sociedad civil en el impulso y consolidación de políticas en materia de prevención y asistencia como respuesta al tema.
-Que estos debates hay que ubicarlos en un contexto donde nuestro país se ha vuelto más inclusivo y democrático y ha garantizado derechos antes inexistentes.

Desde el colectivo Margen nos proponemos seguir participando y comprometiéndonos en ellos.

Firmas:

Alfredo Juan Manuel Carballeda
Silvia Gianni
Constanza Canali
Patricia De Marco
Marcela Raiden
Brenda Maier
Lorena Agemian
Guillermina González
Adriana Vilarnovo
Nicolás Rivas
Juan Manuel Díaz Tetamanti

Algunos artículos

La problemática de la droga desde la óptica social 

Exposición del Lic. Alberto Calabrese, Comisionado General de Prevención para la
 
Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, Presidencia de la Nación.

Sé que algunas de las cosas a las que me voy a referir pueden resultar polémicas, pero también creo en el debate de las ideas y que aún, más allá de la rigidez de determinados conceptos se pueden tener nuevas ideas, y que de allí surjan nuevos instrumentos para intervenir en ese tipo de circunstancias. Si nos quedamos con la rigidez de la etiquetas, la letra fría de las leyes y el hecho de creer que el problema pasa exclusivamente por "la lucha contra...", estamos errados y vamos a ver como el problema y sus consecuencias aumentan día a día. Estuve leyendo un documento bastante interesante, que se preparó para esta reunión, "Dichos, Hechos y Derechos", el cual nos da constancia sobre las profundas causas de la difusión en relación con el fenómeno de las adicciones.
Creo que la mayoría de ustedes sabe muy bien lo que voy a decir, pero no está de más volverlo a repetir "drogas siempre hubo, hay y habrá". Cuando tenemos, como tenemos hoy, un problema que deja de ser una cuestión puntual para erigirse un problema de constante crecimiento, con una dimensión nacional e internacional, es porque estamos frente a algo que está cubriendo y descubriendo otra cosa.
Es frecuente que cuando se hacen planteos, más de una persona dice: "bueno, en los países más desarrollados del mundo también existen problemas con las drogas". Hay que ver la dimensión del fenómeno y hay que ver si ha sido tan expansivo y tan infrecuentemente expansivo como lo ha sido, por ejemplo, en nuestra realidad. Personalmente, tengo una ventaja y es que, hace más de tres décadas que estoy trabajando en la temática del uso indebido de drogas. Mi padre fundó la primera institución del país abocada a la investigación y el tratamiento sobre el tema.
En relación a estas experiencias, puedo decir que en aquellos entonces la problemática aparecía con personas que tenían características muy significativamente particulares, como ser gente del mundo de la bohemia o determinados circuitos de poder de inserción monetaria, donde se daban paradojalmente estas situaciones. Aquellos fueron los primeros casos que se vieron en seguidilla de morfinómanos, de especies hoy por hoy desaparecidas de nuestra contabilidad de adictos. Hemos visto luego, con otras sustancias, un proceso que ha ido incrementándose en el tiempo. Y en ese mismo transcurrir del tiempo ha sucedido, contrario de que éramos un país de tránsito y pasamos a ser, recién ahora, un país de consumo.
Es que cualquiera que haya tenido la experiencia similar a la que me ha tocado vivir en la evolución del tema, sabe que aún antes de que se usaran drogas del circuito ilegítimo, se usaron y en forma importante, drogas del circuito farmacéutico, que los psicotrópicos y los psicofármacos, como sustancias adictivas, han sido una constante en nuestro país. Ya en los años finales de la década del ´60 esta constante nos permitió realizar trabajos comparativos a la heroína con el uso de la codeína, los cuales eran iguales en significación, dificultad de tratamiento y posibilidad de reinserción que los que había en países desarrollados como Francia.
Nosotros teníamos en esa época estadísticas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En trabajos a la par con el Fernand Vidal de París, notábamos que teníamos el mismo perfil de pacientes, usando una aparente diferente droga, aquí la codeína, que en realidad es un opiáceo, por tanto, ern primas hermanas con la heroína usada en Francia.
Entonces hoy tenemos que tener por claro, que en la Argentina, el problema de la adicción a sustancias psicoactivas de todo tipo, legítimas o ilegítimas o de circuito intermedio, como es el farmacéutico, tiene las características de un problema social global. A un problema social global se lo caracteriza como tal, cuando abarca todos los niveles socio económicos, todas las realidades ambientales, las ubicaciones geográficas y los distintos niveles etarios.
Cuando estamos frente a estas características podemos decir que una situación de esta naturaleza dejó de ser una particularidad, para convertirse en algo inherente a una totalidad. En la Argentina de hoy el tema de las drogas, es una constante de la vida cotidiana del país. No es, como dijimos, propio de los niveles etarios juveniles, ni ciñe exclusivamente a ellos, abarca a toda la sociedad.
Los especialistas diferenciamos entre uso, abuso y dependencia, y en los niveles de abuso, esto es cuando una persona consume sustancias, ya sean legítimas o no, en forma dirigida con una regularidad temporo - espacial, por ejemplo: pastillas para dormir, vasos de alcohol para estar en una reunión, etc. y encontramos muy frecuentemente esos niveles de abuso, y en esos hay mayoría casi absoluta de adultos.
También tenemos una adicción inducida en la tercera edad, en nuestra forma cínica como sociedad, de controlar a este sector, porque no tenemos respuestas para darle, entonces, buscamos acallarlos administrándoles medicamentos.
En cuanto al tema de "la lucha en contra de la droga", habría que revisarlo, el problema no es solamente desde las fronteras hacia adentro, es también de adentro, por una necesidad que crea justamente esta incursión de ruptura de fronteras.
Veamos, además como viene la tendencia en todo el mundo. Aunque por arte de magia pudiéramos suprimir las drogas de abuso, hoy estamos frente a una nueva generación de psicotrópicos que son las drogas de diseño, que se producen en forma clandestina, en países tales como Colombia. Estas son por lo general del grupo de las anfetaminas y a veces ligadas a efectos alucinógenos, es decir estimulante y alucinógeno a la vez, como por ejemplo PCP, Polvo de Angel, etc.
Hay una serie de denominaciones para estos productos que se pueden producir en forma mucho más sencilla, más facilitada porque simplemente se da una receta, como si se tratase de un plato de cocina dentro de un ámbito muy pequeño, con elementos que se consiguen en el mercado fácilmente y que van a sustituir sin duda a todas las drogas de cultivo que tanto preocupan hoy a los gobiernos y crean verdaderamente toda una situación conflictiva alrededor de la misma.
El narcotráfico es un inmenso negocio, no cabe la menor duda. Se han corrido litros de tinta diciendo esto, pero es necesario destacar que el narcotráfico es un negocio y como tal se asienta sobre necesidades, los comerciantes saben moverse de acuerdo con cada rubro en el que están inmersos, buscando las necesidades específicas de la población a la cual dirigirse, una y otra vez.
En 1989 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde entonces, se hacía una advertencia, a través de la Comisión General, esto significa que ya tenía despacho favorable de comisiones y llegó a la Asamblea donde además tuvo el voto positivo de todas las Naciones. En esa recomendación se decía que "cuando en un país las condiciones de compraventa de calle de sustancias psicoactivas, se convierte en una alternativa de vida económica, donde por otro lado se restringe la vida económica por otros varios motivos, la situación se convierte en irreversible".
 
Sabemos que en nuestro país, en estos momentos, tenemos un importante contingente de consumo de calle como así de activismo, en el sentido de la compraventa, en pequeño, para sostener la propia adicción, o bien para crear las condiciones que permitan obtener la dosis más barata. No se restringe este tema en la lucha contra el narcotráfico, diríamos que es casi lo anecdótico de todo esto. El problema de las drogas tiene que ver absolutamente con una cuestión, se trata de un paradigma humano: Vemos por ejemplo como los animales no se hacen adictos, sino a través de la intervención del hombre, o sea un investigador en un laboratorio que los induzca. Es indudable que somos los hombres los que buscamos las drogas y no las drogas a los hombres.
Suele decirse y repetirse, que "la droga" tiene movimiento "per sé", esto es lamentable y además es un absurdo. Es lo mismo que creer que las armas se empuñan solas y que no hay intencionalidad de quien empuña un arma, y que un experto en balística comprende toda la criminalística, y no al revés.
Nosotros hemos estado haciendo una exégesis del hecho de pensar que las drogas tienen virtudes tales que una persona en estado semi - inocencia le tiran "un raviol" de cocaína en la cabeza t lo convierten en adicto, y en cambio se necesitan condiciones, necesarias, de antecedentes, de condicionantes y de desencadenantes para poder lograr un adicto.
Se decía hace más de veinte años, como esos estereotipos que se suelen construir, "que no era adicto quien quería, sino quien podía". Lo que sucede es que hoy tenemos condiciones que acentúan la cantidad de necesidad que ayuda a producir adictos.
Las condiciones que hacen que una persona recurra a una sustancia buscando algo, son las mismas que hacen a cualquiera de sus conductas adictivas, solo que las primeras están inscriptas en algo peculiar que es "la sustancia", y nuestra sociedad ha elegido este tipo de adicción, como la que "no debe ser".
No es un tema exclusivo de la peligrosidad, porque hay muchas cosas que son peligrosas y, sin embargo, no tienen la misma situación de prohibición. En nuestro país muere más gente de sobredosis de velocidad que de sobredosis de droga.
Estadísticas de Estados Unidos lo suficientemente exhaustivas y comparables entre los anteriores cinco años, nos muestran que las muertes anuales por sobredosis de sustancias ilegales son de 35.000 personas, vemos por otro lado las muertes correspondientes a las provocadas en forma directa o indirecta por las dos grandes sustancias psicoactivas de alto consumo tabaco y alcohol, y son de 720.000 muertes. Sin embargo, el acento está en las primeras 35.000.
Coloquemos, entonces, las cosas en su lugar para poder entenderlas, ¿qué es lo que hoy hace atractivas a las sustancias?. son fundamentalmente dos cuestiones, una es la carencia y la otra es una puesta errónea en que esto: "la sustancia", "me dará algo que saciará la carencia". La carencia es evidentemente, toda situación en la cual una persona siente, en un determinado momento y dentro de su propia perspectiva de ese momento, que su vida no tiene sentido. Esta carencia personal de sentido se inscribe o no, en la carencia general de proyecto y a la vez, nuestra sociedad está creída en muchos casos erróneamente, que si se suprimieran las sustancias automáticamente tendríamos una sociedad feliz. Nosotros sabemos esto no es así, no sólo no tendríamos una sociedad feliz, sino seguiríamos teniendo una sociedad con otros problemas conocidos o novedosos, por lo cual la sociedad canalizaría su infelicidad en otros tipos de situaciones.
Hay otra cuestión que es más complicada todavía y es la referida a lo institucional, es cuando aquella persona busca una respuesta, en un ámbito acotado, que sería el ámbito familiar y ese ámbito familiar no puede dar las respuestas porque no tiene un ámbito institucional que lo respalde.
Cada vez con mayor frecuencia aparece el mensaje erróneo sobre la familia, se pretende decir que si el adicto no es culpable, debe hacer una familia culpable. Cuando sabemos que esa familia a su vez tiene alguien que la sostiene (o que no la sostiene) y ese alguien somos nosotros, la sociedad, las instituciones, tanto públicas como privadas. Y seremos creíbles o no, existiendo además, el mensaje de los grandes medios de comunicación que neutraliza cualquier otro tipo de mensaje peculiar, por ejemplo el de un padre a su hijo.
Alguien dice en el ámbito familiar: "es bueno trabajar y estudiar porque así podés lograr ser alguien" y por otro lado el bombardeo del mediático tiene que ver con un doble mensaje o descreencia a cerca de los verdaderos "triunfadores". Todo esto perfora el mensaje particular y le quita sostén, le quita mantenimiento, esto es lo que está empezando a faltar, éste resulta la clave del mundo moderno: es el mundo carente de mensaje, el mundo carente de creencia, de confianza.
Y se agrega algo muy importante que es la cuestión del cómo ve la gente a "la droga", hoy se la visualiza desde dos perspectiva, una desde el discurso oficial, digo discurso oficial no por el discurso de un gobierno, sino por los discursos de quienes de alguna forman detentan una capacidad creíble desde algún lugar social, esto es un comunicador, un juez, un maestro, alguien que sostiene un determinado discurso.
El discurso oficial aparece como: "la droga es mala, las drogas son peligrosas, no hay que consumirlas". ¿Cuál es el contradiscurso?: el discurso del adicto, sobre lo que ha depositado en ella. "La droga me da esto, me da lo otro, espero de ella esto, espero de ella lo otro". Obsérvese: "la droga", en singular, no en plural. Y se habla en singular como se habla de "la belleza", como "la justicia" de las entelequias, porque en realidad cualquier visión de lo humano sobre lo abstracto tiene una enorme cantidad de posibles atributos también de expresiones. Así, como, somos nosotros los que depositamos idealmente una determinada significación, por ejemplo, en la palabra "belleza", así el adicto coloca en la sustancia ideales y se refiere a "la droga", como "su droga".
Pero también la sociedad cuando pone todo el acento en que esto es "lo pésimo de todo lo malo", también le está poniendo el acento donde curiosamente la refuerza en su idealización, esto se ve claramente cuando se realiza un decomiso de sustancias en la calle, lo primero que nos informa el periodismo es cuanto hubiera costado la sustancia si hubiera sido vendida, con lo cual se la vuelve a colocar en el lugar del Dios.
En sociología existe una teoría sobre la deificación de los objetos, esto significa, depositar el objeto en el lugar del rey, hoy con la idealización de "la droga" la deificamos, la deifica el adicto por un lado, la deificamos nosotros como sociedad, porque la descontextuamos, la ponemos en un lugar maravilloso, al magnificarla en si figuración monetaria o hiperdañina.
Pero, además de colocarla en un lugar maravilloso, se le ha agregado un contenido que hace diez años atrás no tenía, y que lo mencioné de alguna forma, cuando hablé del tráfico de calle. El contenido especial de hoy es el objeto - mercancía, el que tiene un valor de uso u de cambio, por tanto, es una mercancía, pero también otorga "dignificación" dado su alto valor monetario.
Entonces para el adicto no solamente tiene la inscripción: "la droga que me da todo", como veíamos antes, sino que al mismo tiempo, tiene un prestigio desde el punto de vista de poder, del dinero, de consumo, todo ello contrario al castigo, y esto de alguna forma provoca una sensación de que incorporándose al circuito, de alguna manera a uno le va a ir bien.
En mi experiencia de entrevistas observo que cada vez es más común que el chico que transgrede consumiendo una droga lo ignora, porque no lo sabe o no le interesa o sencillamente más allá de los castigos no le importa que haya leyes que dicen que esto no debe hacerse, porque los atractivos para poder usarla son mayores. Y nótese como esto ocurre cada vez con mayor frecuencia, existe un divorcio entre el discurso oficial y lo que sucede en la realidad de la calle.
Las drogas son cosas equivalentes a una tarjeta de crédito, a la cual se puede entrar sin necesidad de presentaciones ni garantías ni nada por el estilo, tiene por tanto, el valor de uso, de cambio y de representatividad. Eso es muy significativo, porque en sociedades que tienen baches importantes, entre otras cosas por su pauperización, su descreencia, etc., este lugar, muchas veces, es ocupado por una sustancia que está deificada desde ambos lugares.
Sé que esto puede sonar complejo y quizá contrapuesto. Pero esto es así, porque así crece. ¿Cómo y qué habría que hacer para hacerlo decrecer?, evidentemente el problema es muy grande como para que sea un exclusivo problema de la responsabilidad jurídica o médica. La problemática obliga a una trasversalidad de todos los sectores sociales porque, como dijimos, es un problema social global, por tanto no solamente lo podemos controlar por una cuestión de tipo penal, o por una cuestión de tipo médico. Por ello, cuando se plantea cuántos institutos se necesitan para poder atender a adictos, habría que pensar cuántas respuestas podemos instrumentar antes de llegar al tratamiento.
Si lo que estaba jugándose, como veíamos antes, es la carencia de sentido, el sentido no se crea únicamente por una respuesta médica, ni jurídica, se crea en la trasversalidad. Se crea en una escuela la cual no da solamente contenidos educativos, da contenidos de apertura, de inclusión, de desarrollo de otros tipos de actividades, de estímulos: el deporte, la creatividad, la inteligencia, el debate, etc., sean éstas posibilidades de inserción.
La intersectorialidad se da cuando justamente los actores públicos y privados logramos entendernos y convergemos para llegar a una verdadera recta, cuando sabemos que el tiempo de la escuela no debería terminar a cierta hora, cuando se terminaron de hacer los dictados académicos, sino que debería abrirse para brindar un espacio participativo incluyéndose además, otras propuestas para desarrollar diversas actividades. Asimismo, cuando hacemos un esfuerzo para restaurar políticas de activa participación de trasversalidad, de juventud, de creación de espacios de trabajo nuevos.
Alemania por ejemplo, ha hecho un proyecto interesantísimo con los miniemprendimientos de jóvenes para empresas con inserción de mercados, eso es sin duda una medida de profilaxis para las adicciones. Todo lo que hagamos con sentido creativo, participativo y de opciones de trabajo, de imaginación, de recreación, en fin de todos los ámbitos de desarrollo del hombre, serán ámbitos de prevención del uso indebido de drogas.
Porque la salud, no es un campo de reserva, no es algo que tenemos que proteger para no enfermarnos, no enfermar no es exclusivamente lo saludable, porque una persona puede estar muy sana, pero por ejemplo si está encarcelada por sana que esté, le está faltando algo mucho más sustantivo que es su libertad, entonces en un sentido amplio, está enfermo.
Si una persona no tiene perspectivas laborales: está enfermo. Si una persona no tiene inserción cultural: está enfermo. Si una persona no tiene creencias: está enfermo, enfermo de perspectivas. Entonces el sentido preventivo del uso indebido de drogas va más allá se lo que podemos instrumentar desde una medida parcial ya sea médica, jurídica, social, etc.
Todas ellas deben estar absolutamente entramadas para dejar de ser una óptica parcial y sumarse en una totalidad. Si no recreamos la trama, esta sociedad puede gastar 100 veces más de lo que ya se gasta en tratar de prevenir a través del control y no lograrlo nunca. Desde luego que no quiero decir que no se deba trabajar en el control, sino que éste sea tan solo uno de los aspectos que involucran la visión integral de un abordaje.
Estados Unidos gasta 20 mil millones de dólares por año para tratar de controlar y logra, proporcionalmente, lo mismo que nosotros: se decomisa el 10% de los activos de lo que se consume. Pero el volumen total del negocio son 500.000 millones de dólares. Nótese la disparidad de las cifras, es evidente que la cosa pasa por otro lado.
He visto un país con serios conflictos como es Colombia, con seis grupos que están luchando entre sí, incluso armados. Otros, sin embargo, se dedican a realizar tareas preventivas de campo, donde el riesgo es la propia vida. Es notable la respuesta de la gente frente a esfuerzos de creatividad, de participación, de salir a la calle, de organizarse en distintas actividades, de planificar cómo hacer para llevar un mensaje y poder hacer creíble que es conveniente no drogarse, haciendo comprender que la alternativa no es la droga o vida, es vida y sentido de esa vida.
Porque hay que recordar que muchas veces el consumidor, está consumiendo porque no puede actuar de otra forma. He visto durante mis experiencias de trabajo de campo, personas a las que se los separó del objeto de su adicción y se suicidaron, porque la angustia existencial era mucho más importante.
Entonces está claro que estamos con algo mucho más simple y complejo de lo que nos parece. Simple, en el sentido que nosotros somos la sociedad, y la sociedad no es una entelequia, somos nosotros, los que estamos acá y los que están afuera. Somos la sociedad, con sus infinitas agrupaciones. Ésta es una, los aquí presentes, quienes además somos actores de varios grupos, y la inserción en cada uno de ellos es distinta, según padres, según docentes, según alumnos, según juristas, según la recreatividad que elijan, etc., etc.
Estas distintas inserciones sociales tienen que ser jugadas en el sentido de ampliar los espacios preventivos. No agotarlo en que algo pudiera ser malo, todas las definiciones de las conductas si son malas o peligrosas no sirven para evitarlas, sino el sentido que sostiene el no hacerlas, y para esto tenemos que tener un compromiso muy alto, justamente para poder trabajar en las formas de ejecutarlo y empujar a la articulación social.
Se distingue, por ejemplo, los efectos logrados en la implementación de planes y programas como el Plan Nacional de España, y como han logrado una satisfactoria articulación durante los últimos 10 - 15 años, esta articulación va más allá de los partidismos, va más allá de las inserciones laborales específicas, va más allá del hecho del escalón social que se ocupa, va más allá que el desenvolverse únicamente en un ámbito. En Argentina, nos ha caracterizado la discontinuidad y las contradicciones.
Este desafiante camino se realiza a través de tres puntos como ejes: se hace a través de la participación, se hace a través de ña verdadera democracia, en cuanto al debate sobre todo en estos aspectos para que se conozca en esencial lo que está sucediendo, y se hace sobre todo con compromiso.
Prevención sin compromiso no es prevención, serían simples carteles como por ejemplo: "cuando conduce colóquese el cinturón de seguridad" sabemos que en Argentina casi nadie lo utiliza, porque aún falta conciencia, y para tener conciencia hace falta desmenuzar cuales son los elementos que dan validez a tener que colocarse el cinturón de seguridad y el sentido de usarlo. Igualmente sucede con los elementos que validan no tener que consumir sustancias psicoactivas.
Sé que hay un compromiso instalado, es natural de la sociedad, aunque esto varíe de acuerdo con sus propias características, pero en nuestro país sucede que muchas cuestiones son resueltas por el conocimiento personal, individual de cada quién. Tenemos que apuntar a que todos juntos operemos sobre situaciones sociales, en las cuales se trate de revertir la falta de compromisos que hoy se tiene.
Si podemos instalar un sentido preventivo en el sentido más puro de la etimología del término, el cual quiere decir "yo, el que puedo", entonces desde ese poder, podremos.
Podremos, en cambio de seguir sumando cifras sobre la actuación del narcotráfico, visualizar qué y cuáles son las acciones que hacemos para que la gente consiga tener proyectos, para que la gente sienta que su vida merece la pena de ser vivida.






"TOXICOMANIA, PSICOANALISIS Y CAMPO SOCIAL"

Exposición: Alberto Calabrese
Comisionado General de Prevención y Asistencia
Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico

Bueno, muchas gracias, en principio a mi amigo Bulacio que tuvo el gesto de invitarme, disculpen que no llegué al comienzo de la mesa, porque bueno, esto de ser funcionario, obliga entre otras cosas, por ejemplo acabo de inaugurar un partido de fútbol y tendré que salir de acá a inaugurar otra cosa. Estas son las cosas típicas de la función, pero que llevan su tiempo y su entretenimiento y su organización sobre todo.
Pero estuve escuchando el final de la exposición tan medular de Estela y que me hacía a lo que yo pretendía decir, esta como muy ligado, porque creo que esto de la inclusión y de la exclusión estuvo campiando en el discurso de lo que acabo de oír permanentemente.
La inclusión en el moderno sistema que supimos conseguir, entre otras cosas, y que nos olvidamos, es paradojalmente como nuestro himno nos lleva a la libertad o con gloria a morir, ¿no?. Tiene necesidad, el sistema, de que hay ejes que son exactamente contrapuesto, pero que en realidad pertenecen a la misma función. Cuando yo empecé a estudiar este tema de las adicciones, yo había escuchado todo esto de lo que hace a una cuestión familiar, mi padre era Titular de Toxicología, y el primer centro que tuvo que ver con el tema estuco ahí, en esa cátedra. Entonces uno veía toda la cuestión de los modelos médicos y evidentemente estaban saturados de estas..., más allá de que las ópticas de la gente que integró ese primer centro, como tenían muchas preocupaciones por lo del campo social, entonces no hacían tanto caso de las visiones particularmente sensibles para la exclusión que tenía la criminilogía que era dominante en la época. Pero cuando yo me puse a estudiar el tema, que me incluyeron como nobel y principiante en el equipo que tenía que transmitir sobre este tema, todo lo que veía, sobre todo en la bibliografía norteamericana, era en términos de las patologías sociales, los que se iban de la curva de Gauss, los marginales inmediatos. Esto es una cosa muy interesante, cuando empezaron las adicciones a las distintas sustancias que devinieron en una característica tan especial casi filosófica, al punto de vista que hablamos de la droga, aún los que no queremos hablar de ella. O sea, la eludimos igualmente que a la belleza o a la maldad, en una función de entelequia, una entelequia que está sustentada por partes iguales por un adicto que confía en ella y por una sociedad que desconfía absolutamente de ella. Pero acá hay una diferencia de cuando yo empecé a trabajar este tema, que le digo, inclusión y exclusión eran términos que se jugaban en forma inmediata. Y esto tiene que ver con lo que estaba diciendo Estela, porque cuando la exclusión es inmediata es porque las categorizaciones son claras y están admitidas por el contexto. O sea, hay una cosa que es común para nuestros padres o nuestros abuelos que no es común para nosotros. Podían ser personas que estaban políticamente en campos opuestos, pero en cuanto a lo que era moral y buenas costumbres eran todos iguales, el sistema de creencias y valores era único prácticamente, salvo algunos liberales de cuño o algún ácrata especializado en ser todo lo contrario a lo que la sociedad proponía, el resto compartía todo el sistema de valores. Es un poco la paradoja de Don Camilo y Don Pepone, son aparentemente opuestos y en realidad complementarios. Entonces cuando empecé a trabajar digo, el adicto era casi un personaje pintoresco, lo primero que veían que yo no lo llegué a ver, que vio mi padre o vio mi madre como psiquiatra, ¿qué se yo? El equipo que integraba en ese momento la cátedra. Eran gente muy especial, venían de la bohemia, del mundo artístico, venían ... en fin, de otros lados.
 
Digo, entonces, el adicto que se presentaba, ya después cuando empieza a desparramarse el sistema de adicción, sobre todo a drogas prohibidas, o a drogas que por su uso se las consideraba tales, porque no hay que olvidarse que cuando la Argentina se dijo país de tránsito era un país de... en realidad también de consumo, tanto Bruno como yo, hemos visto, a cansarnos, los pacientes que eran de producto de farmacia y eran tan adictos como, lo que pasa que cuando aparecen las drogas prohibidas en forma masiva, ahí se habla como que la drogadicción cambió de característica y eso no es así. En todo caso cambió el tipo de transgresión, pero no el hecho, digamos, el devenir biológico de una persona por el consumo. Entonces acá pasa una cosa muy curiosa, el adicto que se excluye lo hacía en forma automática en estos primeros tiempos de expansión del fenómeno, digamos 30, 25 o 20 años atrás. Se incorporaba a esa adicción y automáticamente era excluido, y además hacía gala de esa exclusión porque esa exclusión le permitía pertenecer no perteneciendo, esto es jugando al opositor. Es más, yo me acuerdo de más de un muchacho adicto que me decía "yo soy un adicto verdadero", y ¿qué quería decir verdadero? Bueno, que había probado absolutamente todas las drogas posibles, entonces esto era ser verdadero, o sea ser verdadero en la oposición real a partir de un hecho que la sociedad discursivamente decía que estaba mal
Pero bueno, después entra este otro factor, que ella señaló muy bien, que es el tema del consumo. Entonces paradojalmente una droga funciona, y con esa característica todavía de supra: "la droga", funciona como un factor cohesivo del consumo, con una característica especial por sobre cualquier otro consumo. Si yo tengo estos anteojos y en vez de ser marca X, son Reivan, o algo por el estilo, para el que conoce de esto, ve los anteojos y dice "ah... tiene tales anteojos" entonces le dan una determinada característica, un determinado status. Pero cuando ese status, esa característica se desdibujan rápidamente, y mucho más en una situación como la de nuestra sociedad que tiene productos muy caros y productos muy baratos parecidos a los caros, con lo cual desdibuja las pertenencias. En ese caso, el prestigio que se puede por un reloj, un auto, esto, lo otro, queda reducido a aquellos de la escala que pueden dar crédito de que esto es así y entonces vale.
Pero las drogas tienen una característica especial que es justamente contar con el imaginario del que las consume, que puede poner en esa sustancia todo lo que a él se le ocurre que tiene que poner. En ese sentido es un supra consumo, es un consumo de consumo porque obtiene, el que lo consume, el hecho de esa cosa del imaginario que puede poner todo lo que él quiera ponerle. Y en cuanto al imaginario social de pertenencia inmediata, que es el de los propios adictos, hay otra inclusión que es aquella que se logra por el hecho que quienes consumen saben que en este momento además de estar consumiendo una sustancia, lo toman desde un objeto que hoy es una mercancía que tiene valor de uso, valor de cambio y tiene un referencia social cada vez más alta. Y acá se rompe el discurso de la exclusión, por lo menos para el consumidor, porque ya no se incluye para excluirse, sino que incluye para incluirse. Entonces quien entra en el consumo, lo hace sintiendo que por este artículo, aparentemente degradado por el discurso y aparentemente degradado por las leyes, entra en un mundo que en realidad tiene mucho más reconocimiento que la propia ley quiere admitir, porque la pertenencia de la Sra. de Blaquier vendiendo en el Hindú Club o la de Maradona consumiendo en su fiestas y entradas y salidas de distintos lugares de tratamiento son prestigios no son desprestigios, se acabó el adicto del desprestigio, y esto quiebra mucho el discurso de la ley. Es interesante, no en mi campo, para quienes hacen tratamiento, donde empieza el tema de la transgresión, realmente quién se siente transgrediendo. Y ahora proviene la otra fracción, todavía no resabia el hecho del positivismo, que también fue descripto acá, del viejo higienismo, que entonces empezó con los alcohólicos y siguió con los drogadictos. Hay un libro, que todavía, curiosamente el otro día vi en una vidriera, es de un profesor de toxicología que se murió, donde hay unas descripciones del adicto que son antológicas, que se sigan leyendo realmente es también antológico. Habla del cerebro presimiezco que tienen muchas personas, y que lo lean con satisfacción, como pretendiendo encontrar explicación. Hasta hablan de adictos que ya no existen, que andan con las mangas largas y los anteojos oscuros, no sé dónde los vieron. Porque hoy la ventaja, yo siempre dije paradojalmente el adicto está entre nosotros, cuando hablamos de un lugar como este, el adicto está entre nosotros, pero que ahora está más entre nosotros que nunca, porque justamente alguien que se incorpora a través de un consumo entonces es cada vez más uno de cualquiera de nosotros.
Siempre me acuerdo como estado paradojal, el amigo del telemarketing, que siempre cuando le faltan argumentos recurre a los clásicos, y no encontró ningún clásico que lo ayudara en esta disyuntiva, le hace Mariano Grondona, dijo, me acuerdo el año pasado, hizo unos galimatías fantásticos, para tratar de explicar cuál es la diferencia entre un alcohólico y un adicto a otras drogas, y al final terminó en cuestiones de bueno o malo, o de mejor y peor, menos esto y menos lo otro. Ignora, por ejemplo, que en hechos de sangre, o no leerá esa página de los diarios, pero en hechos de sangre los alcohólicos superan con crisis a cualquier tipo de adicto a otras drogas, pero por lejos. Y esto pasa, porque él que es un difusor de discurso oficial, no se encuentra cómo explicar algo que ya evolucionó, con lo parámetros viejos de la exclusión, las leyes que ya no pueden explicar lo que no explican, y las descripciones del antiguo profesor de toxicología que describe un adicto que ya quedó para el recuerdo, lo mismo que describir a la momia de Tután Camón. Entonces, ¿a qué voy con todo esto?. Que cuando estamos con esta paradoja queremos seguir funcionando, la sociedad quiere seguir funcionando en término de lo facilista, que es decir, aparece una persona con características de adicto y la seguimos tratando como cuando empezamos a plantearnos el tema. Pero miren cuánta diferencia hay, que la primera ley que tuvimos, porque durante dos siglos, o sea desde que se constituyó el país hasta el año 1970 más o menos, no hubo ley sobre drogas, y la primera ley sobre drogas - que la hizo curiosamente un Ministro del Interior de un gobierno dictatorial, que era el de Onganía, lo que pasa que el Ministro era un buen jurista, que era Guillermo Borda - excluyó la tenencia para uso personal del delito, la primera ley. En cambio, ahora, tenemos tratamiento obligatorio, no solamente tratamiento obligatorio, medida educativa, tratamiento obligatorio y tenemos cárcel por reincidencia, que muchas veces no se aplica eso es otra historia, yo creo que todo esto va a la gran figura del desvetudo, que ya habían inventado los romanos, quiere decir la ley cuando pierde eficacia se deja de actuar. Pero lo curioso es que en este momento se discute la posibilidad de discutir el tema de la tenencia. O sea, que el discurso se ha rigidizado, y se ha rigidizado en términos de lo que piden los organismos internacionales que están patrocinados por el país más consumidor de la Tierra. Y acá viene una última cosa, porque ya mi tiempo está limitado, que es muy interesante para el futuro de esto porque muchos de ustedes hacen tratamiento, entonces se van a encontrar con otro tipo de cosas. Yo les garantizo, que este tema de la inclusión - exclusión por el tema de drogas, y sobre todo las guerras santas que mueve a nivel mundial, esto a nivel global que ella enumeró también cuando habló de la geopolítica, de las drogas que es todo un capítulo, cuando termine lamentablemente, porque va a terminar mal, el tema de Colombia, yo les garantizo que en cinco años más nos olvidamos de las famosas drogas que cruzan las fronteras, y de la realización de la frontera norte por ejemplo, y vamos a entrar a pensar, como ya lo están diciendo de alguna forma los capitoste del Norte, como un tema de consciencia, miren cómo cambia, eh?. Cuando la exclusión - inclusión se juega en términos de contradicción y se hace violenta, y puede significar un retroceso para el avance del proceso global, entonces si es un problema de estado, de estados, es un tema geopolítico mayúsculo. Entonces la exclusión, en este caso, se tiene que jugar por la forma más violenta de todas que es la guerra. Pero cuando se termine esto, pasa a ser un tema de consciencia, y los problemas de consciencia ¿cómo se ajustan? Y... el artículo 19 de la constitución: Dios lo ayuda. Y es así, nosotros en el anterior gobierno, de Alfonsín me refiero, no de Carlitos, habíamos logrado la acordada famosa de la corte donde esto quedaba en términos del artículo 19 de la Constitución Nacional, con lo cual era un problema de que el juez decidiera que esto había sido un acto privado y punto, entonces entramos a analizar otro tipo de cosas pero ya no el término de inclusión - exclusión. La exclusión en ese caso oficiaría igual que en el tema de los alcohólicos, que es por sumatoria de efectos y a largo plazo, pero nunca como una cosa inmediata. Que sirve hoy, fíjense cuándo y cómo y por eso todavía es significativo, sirve hoy para que a gente del régimen sigan hoy cuatro o cinco días después, golpeando a una Diputada Nacional del suspenso, Vice Ministra del Interior, con el hecho de que si su hija es drogadicta o no, como para condicionarla y decirle Usted no tiene calidad moral si pudo producir esto, Radio 10 sigue golpeando con eso todos los días, haciendo caso omiso incluso que está acusando a una menor sin pruebas, y que esto está prohibido por la ley, no por la ley de drogas, por la ley. Además está llevado a cabo con la más mínima ética, o desde ya es Sr. Adat no la conoce. Bueno, en fin, lo último que quiero decir es esto, yo creo que estamos todavía hoy, y por eso conmueve y por eso justamente un tipo como él puede seguir batiendo el parcher a partir del hecho de descalificar por el hecho de una tenencia de drogas, yo creo que hoy todavía, y esto es un deber intelectual digamos, darse cuenta cómo una sustancia va variando de ser algo común a convertirse en algo entronizado de eso como mercancía en objeto de referencia al punto que después cuando entra en el sujeto le hace sentir esa pertenencia aún mayor, cómo juega esto con el sistema legal, cómo el tema de la claras inclusiones y exclusiones se desdibuja y cómo en el futuro frente a las drogas de diseño, vamos a tener un planteo totalmente distinto al que tenemos ahora, pero que es el futuro inmediato. Entonces con esto lo único que les digo es, si hay una piedra de toque todavía hoy, en nuestra sociedad, que permite ver sus contradicciones es esta, lo único que tenemos que tener es la capacidad de captar lo diferente y ver cómo ya está evolucionando hacia otro paradigma, Gracias.





Prevención: el dificil arte de desandar certezas
Lic. Silvia Gianni

El trabajo de conceptualización en la temática de la prevención de las toxicomanías requiere ,de quien lo lleva adelante, de una excepcional disposición para transitar por una sucesión de contradicciones que no necesariamente concluyen en una síntesis.
Comenzar a partir de la definición de la palabra se ha hecho cada vez mas complicado. A medida que avanzamos en nuestra práctica, esta definición del concepto se aleja cada vez más de la experiencia.
De todos modos, no deja de ser una forma de empezar por algún lugar.
Prevención: Disposición que se toma para evitar algún peligro. Anticiparse. Impedir. Disponerse para una cosa. Avisar. Estar advertido.
Existen determinadas características asociadas arbitrariamente a la prevención, a tal punto aceptadas como premisas ciertas, que resulta harto difícil poner en cuestión dicha relación.
La propuesta de este trabajo es desanudar conceptos forzadamente asociados, pero que conviven en el discurso social sin provocar el menor ruido, como clara muestra de la fuerza alienante de dicho discurso.
Así, se espera que la Prevención en este campo sea: masiva, informativa, que apele a la modificación de una conducta, prediseñada, que parta de un discurso( sea este acerca de las sustancias, de las relaciones vinculares, o de la sociedad de consumo, pero siempre centradas en el decir) y que procuren sensibilizar con respecto al tema.
Supone una ubicación en dos lugares posibles: como preventores o como desprevenidos, dado que se espera que aquellos que pasen por una instancia de prevención deban necesaria y compulsivamente generar algún proyecto formal y específico que justifique su participación y lo pase inmediatamente y, desde una lógica binaria, de un grupo (desprevenido) a otro(preventor).
Con todo este existente y mucho más nos encontramos cuando tenemos el primer contacto con una demanda de prevención.
Aquí me gustaría incluir algunos pasajes de primeras entrevistas en prevención.
1) Miriam es psicóloga de una escuela privada religiosa y pide "una charla" para alumnos de 4to y 5to año sobre toxicomanías.
De la entrevista surge que el gabinete psicopedagógico -que es ella misma- fue creado hace un año a partir del suicidio de una alumna, como respuesta de la escuela en el sentido de que podía allí atenderse la problemática de los jóvenes, dado que luego de este episodio, varios padres decidieron cambiar de escuela a sus hijos.
Miriam dice que ella quiere validar su lugar, dado que observa que el suyo es un lugar formal, no le llega demanda de ningún tipo desde los docentes ni desde las autoridades.
Se angustia al hablar de esto , y al afirmar que se siente usada para "conservar la matrícula".
No sabemos si los alumnos de 4to y 5to año necesitan o pedirían algo en relación a la prevenció n de las toxicomanías. Lo que si aparece claro es que esto serviría a Miriam para "mostrar" su destreza en conseguir recursos. La propuesta que le hago a Miriam es la de ayudarla a fundar un lugar nuevo en una Institución que se resiste a brindarle ese espacio, tratando de que pueda hacer esto por su propia generación y no a partir de quien lleve.
Seguramente si Miriam puede ubicar en otro espacio el lugar del gabinete, podrá ser un lugar confiable para los jó venes de esa escuela, o para los docentes . Al cumplir con su función, es probable que allí llegue la diversa demanda que se supone, circula en esa Institución; por lo que estoy convencida de que el trabajo de orientación realizado como proceso con Miriam en CE.NA.RE.SO. es preventivo en la medida que en lugar de tapar y acallar esto con una charla a alumnos , docentes,o seguir invalidándola al sostenerla desde un recurso externo que ella debe mostrar, trabajamos con aquello que obturaba la posibilidad de tener en la escuela un espacio abierto de escucha y orientación como debe ser un gabinete psicopedagógico.
Ese era el motor que trajo hacia prevención a Miriam: su angustia, sus dificultades en ejercer su función. Y es ella, la misma que se siente importante, la que tiene la posibilidad , la potencia de introducir una modificación en esa realidad.

2) Una carta firmada por la Vicedirectora de una escuela media nos pide "una charla urgente de prevención para alumnos de 3ro y 4to año turno tarde"
Una primera y grosera lectura de esta carta ya nos advierte acerca de una situación vivida como de urgencia , emergencia. Absurdo seria responder literalmente a este pedido.
En la entrevista personal con esta vicedirectora, aparece que sienten que no pueden con los alumnos. La alternativa que usaron fue la expulsión encubierta (pase compulsivo a otras escuelas) para distintos casos de problemas de conducta, algunos de ellos en relación al consumos de drogas.
Al principio esto calmó a los docentes y autoridades, pero ahora sienten que "cada expulsión realizada es un agujero, es una marca de nuestra impotencia" "y comenzamos a pelear entre nosotros".
No es muy diferente escuchar a esta vicedirectora que escuchar a una mamá que llega porque no puede con su hijo y nos pregunta como traerlo.
Si nosotros accediéramos a este pedido de trabajar con los alumnos, seguramente en un principio se tranquilizarían, con la certeza de que "están atendiendo el problema".
Pues bien _: ¿Cuál es el problema_?
Nuestro trabajo inicial es el de poder ubicar una respuesta a esta pregunta. Esto significa reorientar el motivo de consulta.
Cuando recibimos a una Institución, a través de las personas que consultan, traen un pedido muy claro: una clase, charla taller, para otros, designados como destinatarios de lo que suponen como "nuestro discurso preventivo".
Estas personas nos convocan en general cuando ya hubo en la institución consumo de drogas, o esto circula como rumor.
Llegan movilizados, alertados (aunque con distintos niveles de alarma) y sumamente sensibilizados, por lo que incluir la sensibilización como esperable en una actividad preventiva, parece una propuesta que aportaría a sobredimensionar el tema en lugar de trabajarlo.
Nos encontramos con situaciones institucionales denunciadas a través del consumo o presunto consumo de drogas en su seno, dado el poder de convocatoria del tema, que lejos de ser marginal, ocupa lugares estelares, tanto en la comunidad científica , en los medios de comunicación, como en nuestra comunidad general.
Los dos ejemplos traídos al principio de esta exposición nos hablan claramente de un tema pretexto que ilumina o encandila, según lo que hagamos con el.
Si tomamos estas demandas como llave,que nos permiten desplegar, abrir, atravesar, las diferentes situaciones problemáticas que aparecen denunciadas por el posible consumo de drogas, será un factor posibilitador en la medida que estas personas que llegan impotentes y pensando que nada pueden hacer dado que nada saben sobre drogas, puedan sentir que tienen un instrumento que les permita operar en su realidad cotidiana institucional, sin establecer relaciones de dependencia con instituciones especializadas en el tema de las toxicomanías, sino de mutua cooperación.
Si respondemos linealmente, utilizando la técnica que sea: charla, taller (no es esto lo que diferencia la intervención) estaremos encandilados , si poder ver mas allá, y colaborando con nuestra presencia y acción a reforzar el lugar de las drogas.
En este punto me parece importante mencionar que el problema no está en el tipo de discurso que se incluya (sea retrógrado, progresista, vanguardista) ni en la técnica (clase, taller), sino al principio de la cuestión: en identificar junto con quien consulta, el problema o los problemas, así como su jerarquización. Esta primera cuestión será la que arroje luz sobre todas las otras preguntas: ¿con quién vamos a trabajar? ¿cómo? ¿dónde?
Desde este marco, esto que se ha dado en llamar "reconversión de la demanda" supone atravesar, poner en crisis, instalar una pregunta en el discurso social sobre las adicciones, en las representaciones sociales, que se presenta con un fuerte tono emocional.
Esto implica que en lugar de incluir un discurso que facilite el escape de las instituciones de aquello que es denunciado con el consumo de sustancias prohibidas en su seno, el trabajo se hará desde otra perspectiva que implica tomar, incluir y privilegiar las preguntas que en esa institución se abren a partir de estos sucesos.
Nos encontramos con Instituciones desorientadas en su función, despistadas, salidas de su camino acerca de lo que les compete hacer. Desprevenidas en el sentido de "sin evaluació n de lo que podría ocurrirles cuando no hacen lo que están llamadas a hacer".
Nuestra práctica atraviesa lo grupal, lo institucional, la particular forma de ejercer la función de quienes consultan, la inclusión de esa Institución en la red que la contiene, los medios de comunicación. Incluye la visión que tengan de la Institución quienes pertenecen a ella (orgullo de pertenecer, vergüenza de estar) los vecinos, etc.
En fin, cuando se produce una consulta tenemos que tener en cuenta que estallaron diferentes cuestiones, pero que esta persona que tengo ante mi es la que tiene la llave, la posibilidad , de modificar esa situación. Porque es quien se siente lo suficientemente involucrada, quien cree tener algo que ver con lo denunciado. Y en este punto creo que es fundamental destacar la importancia de delimitar claramente (luego de haber identificado el/los problemas) con quienes vamos a trabajar.
Es esta persona que tengo ante mí, que está muy preocupada por la situación de sus alumnos, vecinos o afiliados de un local partidario. Por eso mismo, porque en ella provoca esta movilización y porque escuchándola confirmaremos que es a quien recurren estas personas con dificultades, será con quien trabajaremos. Porque llegaremos a atender a estas personas vulnerables, en riesgo o como se las denomine, a trav és de su referente real.
Llegar a atender no significa hacerlo nosotros, sino que la perspectiva comunitaria , cuando se trabaja con la demanda espontánea, se realiza en orientación y asesoramiento para estos referentes. Ellos no son los líderes que nosotros tenemos que salir a "detectar". No responden a una lógica de organizadores de la comunidad, punteros, etc. A veces son amas de casa que saben escuchar a los amigos de sus hijos, la portera de una escuela, el bibliotecario. Esto no depende de un lugar jerárquico ni funcional, sino de la manera particular de estar en el mundo de estas personas.
Por eso la masividad, los actos multitudinarios, dificilmente tengan la posibilidad de habilitar lugares para que sea escuchado eso que aparece como un grito que aturde u no se entiende, a través de la aparición de sustancias tóxicas. Dificilmente sea la via de destituir el lugar estelar de las drogas. Reitero que partimos de una comunidad sumamente sensibilizada con el tema, al punto de presentarlo como respuesta a cualquier pregunta y de ubicarlo en los primeros lugares de jerarquí a cuando se trata de establecer un ranking de problemas.
Creo que quienes trabajamos en prevención tenemos mucho camino para recorrer. Deberíamos preguntarnos como medimos los efectos de nuestra acción. ¿La medida es la cantidad de gente que participó en un evento? con lo cual: Charla-debate con 100 concurrentes= 100 personas prevenidas. ¿Por impacto? :100 líderes a 10 personas por líder = 1000 por efecto multiplicador.
¿Cuáles serán los criterios que tomemos para que esta práctica tenga un correlato mensurable en la modificación de las condiciones previas a nuestra intervención?
Esto implica desandar distintos discursos, que cabalgan sobre el tema de la prevención de las toxicomanías y no tienen relación con un quehacer profesional.